Rector UNPHU sugiere medidas ante el COVID-19

El rector de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), arquitecto Miguel Fiallo Calderón, ha sugerido se tomen una serie de medidas extraordinarias a fin de detener el COVID-19, ante el alza de contagios y mutación del virus.

“Me parece oportuno sugerir acciones como que, por ejemplo, se comience a implementar la presentación del certificado de vacunación para acceder a los diferentes lugares públicos y privados. Hasta ahora lo que se ha venido aplicando es el uso de un termómetro digital, para medir la temperatura corporal”, expresó.

“Se debería dar un plazo para que las personas cumplan con este requisito indispensable para controlar el Covid-19. Se podrá argumentar que la tarjeta de vacunación es fácil de falsificar, pero también es cierto que hay un Registro Nacional electrónico de todas las personas vacunadas”, agregó.

El rector indicó que nuestro país, a pesar de ser la economía más pujante del Caribe, no puede resistir por mucho más tiempo las diferentes olas de contagio y mutaciones de cepas que obligan a cerrar comercios y actividades esenciales: “Necesitamos medidas más efectivas que permitan el desenvolvimiento normal, dadas las condiciones actuales, de la vida”.

“Debemos dar los pasos necesarios para que, además de nuestro documento nacional de identidad, tengamos nuestro certificado de inmunización que acerque y haga más seguro el momento de recuperar la libre circulación, el despegue decidido de nuestra actividad económica y ciudadana”, señaló.

El arquitecto apuntó, que esto es solo un paso entre muchos otros posibles, que apelen al cumplimiento de normas de convivencia bajo las nuevas circunstancias, e incluyan un régimen de consecuencias para quienes no tomen responsablemente la gravedad de las circunstancias impuestas por la pandemia.

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Sugerencias de la UNPHU ante el COVID-19

Autor: Arq. Miguel Fiallo Calderón, Rector de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU)

Más de quince meses ya de lucha incesante, diligentes esfuerzos, grandes inversiones y la pérdida de demasiadas vidas humanas; deberían ser suficientes evidencias de que se necesitan medidas extraordinarias para detener este virus mortal que tanto ha impactado nuestra forma de vida.

Me parece oportuno sugerir acciones como que, por ejemplo, se comience a implementar la presentación del certificado de vacunación para acceder a los diferentes lugares públicos y privados. Hasta ahora lo que se ha venido aplicando es el uso de un termómetro digital, para medir la temperatura corporal.

Se debería dar un plazo para que las personas cumplan con este requisito indispensable para controlar el COVID-19. Se podrá argumentar que la tarjeta de vacunación es fácil de falsificar, pero también es cierto que hay un Registro Nacional electrónico de todas las personas vacunadas. No es difícil, con las tecnologías actuales, acceder a una plataforma gubernamental específica, ingresar su cédula y adquirir, mediante impresión o por vía digital, un documento oficial que acredite, indicando la fecha correspondiente, que usted está vacunado con una primera o segunda dosis.

Nuestro país, a pesar de ser la economía más pujante del Caribe, no puede resistir por mucho más tiempo las diferentes olas de contagio y mutaciones de cepas que obligan a cerrar comercios y actividades esenciales. Necesitamos medidas más efectivas que permitan el desenvolvimiento “normal”, dadas las condiciones actuales, de la vida.

Sabemos que muchos cambios han llegado para quedarse; que muchas cosas ya no regresarán en la forma en que se hacían antes; entendemos que esto es así para nuestro país y para todo el mundo; pero los cambios deben ser para viabilizar, no para atrasar el desarrollo de los pueblos.

Creo que debemos comenzar a pensar seriamente y a dar los pasos necesarios para que, además de nuestro documento nacional de identidad, tengamos nuestro certificado de inmunización que acerque y haga más seguro el momento de recuperar la libre circulación, el despegue decidido de nuestra actividad económica y ciudadana. Y esto es solo un paso entre muchos otros posibles, que apelen al cumplimiento de normas de convivencia bajo las nuevas circunstancias, e incluyan un régimen de consecuencias para quienes no tomen responsablemente la gravedad de las circunstancias impuestas por la pandemia.

¡Aún no hemos vencido el COVID-19!

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